domingo, 15 de julio de 2007

REPÚBLICA, GUERRA Y REPRESIÓN FRANQUISTA, Arcángel Bedmar


Conferencia pronunciada en la presentación del libro Peatones de la historia del Baix Llobregat.

Deseo comenzar dando las gracias a la Asociación para la Memoria Histórica y Democrática del Bajo Llobregat por haberme invitado a compartir este momento con todos ustedes. Desde la lejanía, he sido un testigo privilegiado del nacimiento y de la trayectoria vital de esta asociación y, sobre todo, del inmenso trabajo realizado por su presidente, Francisco Ruiz Acevedo. Él y toda la junta directiva han depositado muchas ilusiones en el acto conmemorativo que hoy celebramos. Como historiador, y como conocedor de la personalidad de algunos de los protagonistas del libro Peatones de la Historia, quiero felicitar a todos los que de alguna manera han colaborado para rescatarlos del olvido al que injustamente parecían condenados. La lucha contra el olvido es la respuesta más civilizada que podemos dar a la historia falseada que nos transmitió el franquismo. Una historia que, como saben en carne propia muchos de los aquí presentes, durante cuarenta años premió con el honor y la gloria a los vencedores de la guerra civil y castigó con la represión y con el silencio a los vencidos. El discurso oficial de la dictadura sólo se acordaba de los rojos para acusarlos de criminales y para manchar su memoria. Para el franquismo, los demócratas y los izquierdistas eran unos elementos subversivos o unos individuos de “mala conducta y antecedentes” que lo único que se merecían era la condena pública, la cárcel o la muerte.
Para valorar la importancia que tiene para el conocimiento histórico el libro que hoy se presenta, hemos de comprender primero que cuando desaparezca la memoria de las personas que sufrieron la represión será imposible reconstruir la verdadera cara del franquismo. Si la dictadura intentó no dejar ni rastro de los asesinados por aplicación del bando de guerra, ya nos podemos imaginar el casi pleno vacío documental que existe sobre otras formas de represión que aparecen de forma descarnada en este libro, como los encarcelamientos, las torturas, la miseria, los despidos, el acoso moral o la humillación cotidiana. Por tanto, si toda esta tragedia y todo este dolor no se escribe, dentro de unos pocos años habrá desaparecido de la memoria colectiva y, por tanto, de la Historia, y será como si nunca hubieran ocurrido, con lo que el sufrimiento de las víctimas habrá sido en vano y no podremos extraer de él ninguna enseñanza. Sólo después de que se conozca sin miedo y sin tabúes lo que en realidad sucedió conseguiremos cicatrizar las heridas dejadas por el franquismo y sólo entonces tendrán sentido el perdón y la auténtica reconciliación. Difundir el verdadero rostro de la dictadura y compensar a las víctimas de la represión y a sus familiares, aunque sólo sea moral y simbólicamente, es lo único que pretende la recuperación de la memoria histórica. El acto que hoy se celebra es una reafirmación pública de los valores democráticos y no hay intención ni de resucitar el guerracivilismo ni de levantar rencores.
La II República Española corrió la misma suerte que los perdedores de la guerra civil. Fue injustamente condenada por la dictadura franquista y, a la vez, muchos de sus principios han sido injustamente olvidados por nuestro actual sistema político, que ha preferido encontrar su legitimidad democrática en otros referentes históricos más cercanos. La II República nació tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. En estas elecciones las candidaturas monárquicas alcanzaron la victoria en las zonas rurales, que estaban controladas por los caciques. Sin embargo, las listas republicanas triunfaron en 41 de las 50 capitales de provincia y en las ciudades, donde el voto era libre y la participación había sido muy elevada. A la luz de los resultados electorales, se sucedieron las manifestaciones con labandera tricolor, en varias ciudades se proclamó la República y en la tarde del día 14 los miembros del Comité Republicano tomaron posesión del Gobierno en Madrid. Por la noche, Alfonso XIII, consciente de que le faltaba el amor de su pueblo abandonó el país para evitar que lo derrocaran por la fuerza. El rey pagaba con el exilio el haber faltado a sus deberes constitucionales apoyando en 1923 el golpe de estado del general Primo de Rivera y su posterior dictadura militar, que duró hasta 1930. Se iniciaba así, de forma esperanzadora y pacífica, y en medio del multitudinario entusiasmo popular, el primer régimen democrático de la historia de España y uno de los procesos reformistas más trascendentales del siglo XX. Por desgracia, la República tuvo que enfrentarse a graves problemas que condicionarían de manera funesta sus cinco años de existencia, entre ellos la fuga de capitales, su coincidencia con una etapa de recesión económica mundial por la crisis de 1929, el pago de las deudascontraídas por la dictadura de Primo de Rivera o el auge del nazismo y del fascismo en Europa.
Los primeros decretos y medidas legislativas del nuevo Gobierno republicano tuvieron un claro talante modernizador y progresista. Se instituyó la jornada laboral de 8 horas que sustituyó los horarios de trabajo de sol a sol, se aprobaron varios decretos agrarios que buscaban beneficiar a los jornaleros del sur de España, azotados por la miseria y el paro en una época en la que no existían seguros sociales o subsidios de desempleo, y se puso en marcha, con el impulso de Francesc Maciá, presidente de la restaurada Generalitat, el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña, que fue refrendado por una amplia mayoría de votantes en una consulta electoral en agosto de 1931.
Pero donde las esencias del espíritu democrático y republicano se respiraban en su plenitud era en los 125 artíc ulos de la Constitución de 1931, que se convirtió en una de las más avanzadas de su época. En ella, por ejemplo, por primera vez se otorgaba a la mujer el derecho al voto y se le concedía la igualdad jurídica con el varón. También se estableció el matrimonio civil, el divorcio y la equiparación de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos. Unas de las mayores novedades introducidas por la Constitución fueron, por un lado, la posibilidad de que un conjunto de provincias pudieran constituirse en región autónoma mediante un estatuto aprobado por las Cortes españolas y, por otro, el establecimiento de la separación de la Iglesia y el Estado y la proclamación de la libertad de conciencia y de cultos. Aunque durante la República se iniciaron reformas en el ámbito militar, social, laboral o agrario, uno de los mayores esfuerzos se concentró en el ámbito educativo. Así, entre 1932 y 1933 se construyeron 6.570 nuevas escuelas y se crearon 7.000 plazas de maestro. Se adoptó un modelo de escuela única, gratuita, pública, obligatoria, laica y mixta, de manera que se imponía la coeducación de niños y niñas.
La República estuvo en manos de gobiernos republicano-socialistas durante sus tres primeros años de existencia y controlada por gobiernos conservadores y derechistas otros dos, hasta que en las elecciones del 16 de febrero de 1936 triunfó una coalición de partidos republicanos y de izquierda llamada Frente Popular. Bajo la presidencia de Manuel Azaña, se formó entonces un Gobierno compuesto en exclusiva por ministros republicanos y sin participación de socialistas o comunistas. Su programa era reformista y nada revolucionario, en contra de lo que luego afirmó la propaganda franquista para justificar el golpe de estado. El clima social se enrareció durante el gobierno frentepopulista, pero las huelgas, los conflictos sociales o los asesinatos cometidos por los extremistas no causaron la guerra civil, aunque éste también fuera otro de los pretextos usados por el franquismo para justificar la sublevación. La única causa de la guerra fue el golpe de estado de un sector del ejército en contra de la República, un régimen legal y democrático a pesar de sus limitaciones y defectos. Sin ese golpe se hubieran o no continuado viviendo todas las huelgas posibles y todas las situaciones tensas imaginables, pero nunca habría empezado una guerra entre españoles. Porque si entramos en el peligroso camino de justificar o explicar los golpes de estado por razones de conflictividad, o consideramos que los golpes de estado son algo así como la continuidad lógica de épocas de inestabilidad o de transición política, habría que darle toda la razón del mundo al teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero cuando en 1981 se
levantó en armas para intentar acabar con una situación muy similar a la que se había vivido en los años de la República.
La conjura contra la República casi había sido ultimada a comienzos del mes de julio de 1936 y consistía en un levantamiento simultáneo de todas las guarniciones militares comprometidas. El general Emilio Mola era el director de la conspiración castrense y en la trama civil se mezclaban carlistas, falangistas y monárquicos. Buena parte de los militares implicados en el golpe eran “africanistas”. Se les llamó de esta manera porque habían prestado servicio de armas en las posesiones españolas de África y, en general, tenían sobrada experiencia en la aplicación de métodos represivos y violentos contra las poblaciones nativas. Herederos de la tradición golpista del ejército español y profundamente anticomunistas (a pesar de que el partido comunista era muy minoritario en aquel momento en España y sólo tenía 17 diputados de los 473 que componían el Congreso), estos militares compartían los mismos objetivos que los fascismos triunfantes en el entorno europeo: la destrucción del sistema democrático, el aplastamiento del movimiento obrero y la instauración de un Estado totalitario.
Son bastante conocidos los numeroso documentos que desde antes de la rebelión circulaban entre los conjurados para preparar la insurrección militar y para implantar el terror, ya que sabían que les iba a faltar el apoyo de gran parte de los españoles. Por ejemplo, el general Emilio Mola, en una “instrucción reservada” enviada a los demás conspiradores el 25 de mayo de 1936 les advertía lo siguiente: “La acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”. En la misma línea, el 30 de junio, el también golpista general Yagüe aludía en sus documentos a “eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones, etc.”. Esta violencia se aplicó por el ejército rebelde desde el primer día de la guerra. Ya en la noche del 17 de julio, cuando la insurrección no había llegado aún a la Península, los militares golpistas asesinaron a 189 personas en las posesiones españolas en Marruecos, anticipando el método que iban a aplicar para conseguir el triunfo en toda España.
La resistencia de los militares fieles a la legalidad republicana, de los sindicatos y de las organizaciones frentepopulistas hizo fracasar el golpe de estado en amplias zonas de España, como ocurrió en Barcelona. Aquí, Lluis Companys, líder de Esquerra Republicana de Cataluña y presidente autonómico catalán, trató de evitar la entrega de armas a los obreros en la tarde del 18 de julio, pero los anarquistas de la CNT consiguieron asaltar varios arsenales. El 19 por la mañana los obreros hicieron frente a las columnas rebeldes que llegaban al centro de la ciudad, y por la tarde ya sólo resistían el cuartel de San Andrés en las afueras y el cuartel de las Atarazanas en el Puerto, pero los dos sucumbieron al ataque de las milicias y de las fuerzas leales de la Guardia Civil y de Asalto, con lo que quedó sofocada por completo la rebelión y se aseguró que toda Cataluña se mantuviera leal a la República. En lo que respecta a Cataluña, hay que señalar que la guerra civil no fue una guerra entre Cataluña y España, sino entre republicanos y fascistas, exactamente igual que en el resto del Estado. No debemos olvidar que mientras republicanos andaluces, madrileños o extremeños murieron en los frentes de Cataluña y del resto de España defendiendo la República y la Generalitat, la derecha catalana apoyó el golpe militar y la dictadura franquista. El presidente del Gremio de Fabricantes de Sabadell, Manuel Gorina, con motivo de la visita de Franco a la ciudad en 1942, decía que “después de Dios es al Generalísimo Franco y a su valeroso ejército a quien debemos la terminación de nuestro cautiverio, la conservación de nuestros hogares y la recuperación de nuestro patrimonio industrial”.
En la zona de España que quedó bajo el dominio de los sublevados se desató una terrible rep esión física que consistió en la eliminación de miles de personas sin que en la inmensa mayoría de las ocasiones se arbitraran consejos de guerra u otros mecanismos con apariencia legal que justificaran las violencias. Fue el periodo de lo que el historiador Julián Casanova ha denominado “terror caliente”, que permitió cumplir el mandato del general Mola de eliminar “sin escrúpulo ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”. Desde luego, voceros de la sangre no faltarían entre los mandos militares golpistas en aquellos primeros días de la contienda. El general Franco, en su bando de guerra del 18 de julio, exigía “inexcusablemente que los castigos sean ejemplares” y que se impusieran “sin titubeos ni vacilaciones”. Diez días después, en una entrevista periodística, respondió que estaba dispuesto a conseguir sus objetivos “al precio que sea”, aunque tuviera que fusilar a media España. La llamada a la violencia fue tan descarada y grosera que el día 23 de julio, en una de sus incendiarias charlas desde Radio Sevilla, el general Queipo de Llano manifestaba: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a sus mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que pataleen y forcejeen”.
La represión se convirtió en la mejor arma de dominación y de control social por parte de los golpistas y en una garantía de supervivencia para la dictadura de Franco. Fue una medida programada, que se aplicó con el empuje y la intervención directa de las autoridades militares y que tuvo una clara voluntad de exterminio físico, social, político e ideológico de aquellos que para los sublevados representaban la “anti patria”. Nunca llegaremos a saber el verdadero alcance numérico de la represión franquista, ya que muchos de los republicanos asesinados se convirtieron en desaparecidos, pues no se inscribieron nunca en los registros civiles o se registraron falseando la causa de la muerte, como ocurriría en el caso de Lluis Companys, que fue detenido en Bélgica por los nazis y entregado a las autoridades franquistas, quienes lo fusilaron en Barcelona en 1940 tras un juicio sumarísimo. Su certificado de defunción dice simplemente que murió de una “hemorragia interna traumática”.
Aunque la represión republicana y la represión franquista son igual de condenables, hay una diferencia fundamental entre una y otra. Mientras en la zona franquista la violencia fue ejecutada y alentada desde arriba, desde los mismos centros del poder, en la zona republicana la represión fue consecuencia en gran medida del descontrol revolucionario y muchas autoridades se esforzaron por impedir los asesinatos. El presidente de la República, Manuel Azaña, dedicó varios de sus discursos al tema de la violencia, y ha quedado especialmente para la historia uno que pronunció en el ayuntamiento de Barcelona, el 18 de julio de 1938, en el que invocaba “paz, piedad y perdón”. Otros líderes republicanos como el socialista Indalecio Prieto, el presidente del Gobierno Juan Negrín o el ex ministro anarquista Joan Peiró (luego fusilado por Franco) también intentaron limitar el terror. Durante los primeros meses de la guerra, la Generalitat catalana dio pasaportes y permisos de salida para el extranjero a miles de personas de derechas para que no las asesinaran y llegó incluso a facilitar un pasaporte falso si la persona era conocida y corría especial peligro. De Barcelona salían barcos enteros, franceses e italianos sobre todo, pero también de otras nacionalidades, para evacuar a personas amenazadas. Según los archivos del consulado español en Génova, el 28 de agosto de 1936 ya habían desembarcado allí 11.840 prófugos derechistas procedentes de España. En cuanto al consulado francés, una publicación oficial de después de la guerra enumeraba nominalmente 6.630 personas evacuadas en barcos franceses, sin contar las que salieron en avión, ferrocarril y carretera. Entre ellas había 2.142 religiosas y 868 niños, además de generales, jefes y oficiales del ejército, altos funcionarios, políticos significados, sacerdotes, familiares, etc. Por desgracia, las autoridades catalanas que más se habían señalado en la evacuación de las personas en peligro tuvieron que huir para no ser
víctima ellas también de los anarquistas y de otros incontrolados, como el consejero de Interior de los primeros meses, Josep Espanya i Sirat, el consejero de Cultura Ventura Gassol, el comisario de Orden Público Frederic Escofet i Alsina, o el fundador de la Unió Democràtica de Cataluña, Manuel Carrasco i Formiguera, quien fue apresado por los franquistas y fusilado en abril de 1938 en Burgos.
En la posguerra, “cautivo y desarmado el ejército rojo”, continuó la estrategia represiva que los sublevados habían iniciado al comienzo de la contienda, pues la represión y el terror se convirtieron en el pilar fundamental del nuevo Estado. Franco celebró su victoria con lo que el historiador Paul Preston ha bautizado como “la política de la venganza”, que se materializó en campos de concentración, batallones de trabajo, consejos de guerra, fusilamientos, etc. El régimen totalitario olvidó el lema de que el que no tuviera las manos manchadas de sangre no tenía nada que temer y, en consecuencia, no hubo ni amnistía ni perdón ni reconciliación. A los derrotados se les aplicó el Código de Justicia Militar, impuesto ya en julio de 1936, y se les procesó por “adhesión a la rebelión”, en una macabra “justicia al revés” con la que los rebeldes castigaban a los que se habían mantenido fieles a la legalidad democrática republicana. El golpe de estado de 1936 fue, además de ilegítimo, ilegal, pues según la Constitución de 1931 los jefes militares sólo podían declarar el estado de guerra por decreto del Gobierno, por lo que toda la legislación posterior y las sentencias de los consejos de guerra son nulas de origen y ajenas al mundo del derecho. Los juicios se realizaron sin garantías para los acusados. Los tribunales no eran independientes pues los nombraba el Gobierno y estaban formados por militares. La instrucción del procedimiento se realizaba en secreto, sin intervención de los abogados de los encausados, quienes siempre permanecían en prisión preventiva, sometidos al hambre, las enfermedades, las vejaciones y las torturas.
Franco impuso un Estado militarista, católico, totalitario y centralista. Obsesionado por lo que llamaba el “peligro separatista”, todo sentimiento nacional que no fuese español fue perseguido, por lo que se prohibieron los símbolos nacionalistas y el uso público de las lenguas distintas al castellano y se suprimieron los órganos de autogobierno de las autonomías. La respuesta oficial del Estado franquista respecto a las ansias nacionalistas de Cataluña y el País Vasco había quedado bien clara en la magna celebración del Día de la Raza, el 12 de octubre de 1936, en la Universidad de Salamanca. Allí, en un acto público y multitudinario, el catedrático Francisco Maldonado de Guevara manifestó: “Cataluña y el País Vasco, el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos cortando en la carne viva como un cirujano resuelto”. El filósofo y rector Miguel de Unamuno, que presidía el acto, intentó contestar con un discurso improvisado en el que habló de guerra incivil y de que vencer no es convencer, lo que motivó una rápida respuesta del jefe del Departamento de Prensa y Propaganda del Caudillo, el general legionario mutilado Millán Astray, que gritó las célebres frases de ¡ Viva la muerte! y ¡Mueran los intelectuales! En la misma línea, el ministro de Interior de Franco durante la guerra, Ramón Serrano Suñer, también consideraba “una enfermedad” el nacionalismo catalán. Cuando las tropas franquistas conquistaron Tarragona a mediados de enero de 1939, se celebró en la catedral una ceremonia religiosa. Durante el sermón, el sacerdote oficiante, José Artero, que era canónigo de la catedral de Salamanca, se dejó llevar por la emoción hasta el punto de decir: ¡Perros catalanes! No sois dignos del sol que os alumbra”. El desfile oficial de la entrada de las tropas franquistas en Barcelona, a finales de enero de 1939, estuvo encabezado por las tropas navarras del general José Solchaga Zala. Según el agregado militar británico en Burgos, se les concedió este honor “no porque hayan combatido mejor sino porque son los que saben odiar mejor. Especialmente cuando el objeto de su odio es Cataluña o un catalán”. El hombre a quien Franco nombró gobernador civil de Barcelona tras la ocupación, Wenceslao González Ontiveros, proclamaba que “España se alzó, con tanto o mayor fiereza contra los estatutos desmembradores que contra el comunismo” y que cualquier tolerancia con el regionalismo llevaría otra vez al “mismo proceso de putrefacción que acabamos de extirpar quirúrgicamente”.
La dictadura de Franco fue larga y sangrienta, y las cifras de la barbarie lo demuestran. Se calcula que unos 100.000 republicanos cayeron asesinados durante la guerra, a los que hay que añadir otros 35.000 fusilados en los diez años que siguieron al final de la contienda en las 33 provincias ya contabilizadas, aunque nos quedan por conocer los datos del resto. Unos 200.000 españoles tuvieron que huir hacia el exilio permanente y varios miles cayeron en Francia en las garras de los nazis. A muchos los obligaron a trabajar para el esfuerzo bélico alemán. Aproximadamente 4.000, de los que sólo sobrevivieron 59, fueron trasladados a las Islas de Canal de la Mancha para construir fortificaciones. Otros 15.000 acabaron internados en los campos de exterminio, de los que murieron la mitad. Sólo en el campo de Mauthausen fallecieron 4.781. El Gobierno de Franco y en especial su cuñado y ministro de Interior, Serrano Suñer, se desentendieron de la suerte de los españoles capturados por los nazis, algunos de ellos menores de edad, y no realizaron gestiones para que se les diera el estatus de prisioneros de guerra o para que se les pudiera repatriar, lo que condenó a una muerte segura a miles de ellos.
Dentro de España, alrededor de medio millón de presos se amontonaban en las cárceles y en los campos de concentración en 1939. En algunos meses de ese mismo año en la prisión Modelo de Valencia llegaron a concentrarse 15.000 reclusos cuando su capacidad era para 528. En la cárcel Modelo de Barcelona se hacinaban 10.000 presos y, como ya no cabían más, hubo que habilitar un antiguo correccional adosado a la cárcel y nuevos locales que incluían las naves de una fábrica de Pueblo Nuevo en las afueras de la ciudad. En cuanto a las mujeres, en 1940 había en España unas 20.000 presas políticas, algunas de las cuales ya habían sido violadas, rapadas y purgadas con aceite de ricino en sus localidades de origen. En Barcelona, la cárcel de Les Corts, con capacidad para 100 prisioneras, tenía una población reclusa cercana a las 2.000. En la junta de disciplina de la cárcel ejercía como administradora la monja sor Felipa García Sánchez, hermana de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, la congregación que estaba al cargo de de los servicios de administración, cocina y despensa de varias cárceles de mujeres. Sor Felipa se enorgullecía de la disciplina que imperaba en la cárcel, aunque para lograrlo hubiera que prohibir a las reclusas recibir paquetes, la comunicación con el exterior o castigarlas con los trabajos más duros. Muchos hijos de mujeres republicanas murieron en las cárceles o se dieron en adopción sin consentimiento de sus progenitores, quienes ya perdieron su custodia para siempre. Al cumplir los 4 años los niños eran sacados de las prisiones y separados de sus madres, entonces quedaban en manos de los centros de asistencia y de las escuelas religiosas controladas por el Patronato de Nuestra Señora de la Merced, bajo cuya tutela había 10.675niños en 1943.
En 1940 quedaban en las cárceles españolas 270.719 presos según los datos aportados por el ministerio de Justicia, y alrededor de 100.000 todavía permanecían entre rejas en 1943. A muchos los sometieron a trabajos forzados en batallones disciplinarios de soldados trabajadores, en las colonias penitenciarias y en los destacamentos penales. Los presos no sólo sufrían las condiciones lamentables de las infraestructuras carcelarias (hacinamiento, falta de higiene, comida escasa, etc.), sino también la humillación, las torturas y la degradación humana más absoluta. De hambre y epidemias murieron, según los datos que disponemos de 13 provincias, 4.633 presos en la posguerra. Sólo en las cárceles de Córdoba capital fallecieron 502 personas en 1941. Por supuesto, los derechos humanos y las convenciones internacionales sobre prisioneros de guerra no existían en la mente de las autoridades. Además la política penitenciaria del franquismo fomentó, como una forma más de castigo, que los reclusos cumplieran sus penas a cientos de kilómetros de su domicilio, lo que les impedía el contacto con sus familias.
El sistema represivo procesal franquista, consistente en la multiplicación de órganos urisdiccionales especiales, continuó durante toda la dictadura convertido en un terror institucionalizado que violó sistemáticamente los derechos humanos. Como consecuencia de la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939, que castigaba con perdida de bienes, inhabilitación o destierros a los que se habían mantenido fieles a la legalidad republicana, se abrieron unos 325.000 expedientes sancionadores. Aplicando esta ley, al músico Pau Casals, según recoge textualmente la causa judicial, le impusieron una multa de 250.000 pesetas por “separatista”, por haber huido al extranjero y por haber dado conciertos para las “milicias rojas”. Cuando se derogaba una ley, una nueva normativa represora sustituía a la anterior. La Ley de Seguridad del Estado de 1941 fue sustituida por la ley de represión del bandidaje y el terrorismo de 1947. El tribunal especial establecido por la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940 tuvo mayor continuidad, hasta que parte de sus atribuciones fueron asumidas por el Tribunal de Orden Público, disuelto finalmente en 1977, y del que nos podrían contar bastante algunos de los que han asistido hoy a este acto. La Brigada Político Social realizaba las diligencias, sin que se facilitara asistencia letrada o médica a los detenidos, en lugares que triste memoria para los antifranquistas, como la comisaría de Policía de la Via Laietana en Barcelona o la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol de Madrid.
La posguerra española también se caracterizó por los años de hambre y por una nefasta política económica autárquica impuesta por el régimen. Desde el 14 de mayo de 1939 hasta 1951 se estableció la cartilla de racionamiento para adquirir los productos de primera necesidad. El sobrevivir resultó casi imposible para los vencidos, ya que los ciudadanos dependían de la burocracia franquista para sus actividades cotidianas. Encontrar trabajo, viajar o cambiar de residencia resultaba imposible si no se disponía de un salvoconducto o de un informe de buena conducta y de ser adicto al Glorioso Movimiento Nacional. Las familias republicanas, con los varones muertos o en las cárceles, quedaron en muchos casos desamparadas, sobreviviendo gracias a la mendicidad, a la caridad del Auxilio Social o al trabajo de las mujeres y de los niños a cambio de jornales de miseria. Con los sindicatos aplastados y sus locales incautados, y con el derecho de asociación y la huelga prohibidos, poco margen quedaba para la protesta económica o laboral. Los salarios se mantuvieron al mismo nivel de antes de la guerra durante toda la década de los cuarenta mientras los precios crecían un 13% de media cada año. En la ciudad de Barcelona, por ejemplo, el coste de la vida se multiplicó por 5,4 entre 1936 y 1950. La renta per cápita de los españoles apenas progresó hasta 1950 y los niveles de producción industrial de 1936 no se alcanzaron hasta 1952. En el campo, en 1950 los jornales se situaban todavía en el 60% del nivel de 1936. Es falsa la teoría de que el franquismo trajo la modernización económica a España, lo que hizo fue retrasarla. Así, en 1936 España tenía el PIB per cápita de Italia. En 1975, cuando el dictador murió, España sólo tenía el 70 % del PIB per cápita italiano.
Después de todos los miles de libros que se han editado tras la muerte de Franco, avalados por las investigaciones de los historiadores más solventes, parece que el conocimiento de lo que fue la dictadura no ha llegado plenamente a la sociedad y, menos aún, a las escuelas. Este desconocimiento es lo que quizás explique que todavía haya quien opine que para superar los acontecimientos y las heridas de la guerra civil y del franquismo es necesario recuperar a la vez la memoria histórica de los vencedores y la de los vencidos. Es verdad que los muertos y el dolor de las familias de unos y de otros merecen el mismo respeto por elementales razones humanitarias, pero quienes hablan de recuperar las dos memorias quizás desconozcan que una de ellas, la de los vencedores, ya está más que recuperada porque la dictadura se dedicó a ello durante cuarenta años.
Ya en 1940 el Ministerio de Justicia decretó la creación de la llamada “Causa General”, con el fin de recoger por escrito la represión causada por los “rojos”. De los derechistas asesinados, muertos en combate o fieles colaboradores del régimen conocemos su identidad ya que se anotaron en los registros civiles como muertos “gloriosamente por Dios y por España” y sus nombres se inscribieron en las lápidas de los cementerios, en las cruces de los caídos, en los muros de las iglesias, en los informes oficiales y en los libros de Historia; y algunos todavía permanecen en la nomenclatura de las calles de muchos pueblos y ciudades de España. Sus familiares, al igual que los ex combatientes, los ex cautivos y los soldados mutilados pudieron cobrar pensiones y el Estado les reservó hasta el 80% de los puestos de trabajo en la Administración pública. Asimismo, las víctimas de derechas recibieron honores y distinciones y se celebraron misas y funerales en su memoria, pues la Iglesia había bendecido la guerra como una cruzada religiosa y calificó a Franco como “cristiano ejemplar” o como “hijo de Dios hecho Caudillo”.
Mientras durante el franquismo se honraba y se recuperaba la memoria de los “mártires de la cruzada” y de los que habían apoyado el golpe de Estado, la memoria de los demócratas y de los que habían permanecido fieles a la legalidad republicana permanecía en el olvido, escondida en archivos militares todavía hoy en gran medida inaccesibles, o esa memoria sólo existía para mancharla y denigrarla. En los casi treinta años que llevamos de sistema democrático queda aún mucho que recuperar de la historia de los vencidos. Por ello, sorprende que ahora haya que pedir casi perdón por cualquier mínimo intento no ya de hacer justicia histórica, sino de descubrir los nombres de las víctimas de la represión franquista, recuperar sus restos de las fosas comunes o reconstruir su pasado. Si en Alemania a nadie que investigue la historia de las víctimas del nazismo se le exige que para ello tenga también que recuperar la memoria histórica de los propios nazis, no se entiende porqué en España tenemos que ser diferentes y aquí haya que medir por el mismo rasero a los que defendieron la legalidad democrática y a los que apoyaron el golpe de estado, o poner en el mismo nivel político el fascismo y el antifascismo, como si ambas ideologías hubieran sido iguales. Este igualitarismo no sólo es una manipulación de la historia, sino también una indignidad moral hacia los que sufrieron durante casi cuarenta años la dictadura y la represión.
Deseo finalizar mi intervención con unas palabras de agradecimiento a todos los que habéis venido a este acto, pero en especial quiero dar las gracias a todos los que fuisteispeatones de la historia del Bajo Llobregat. Gracias a los que en los años negros del franquismo estuvisteis en la lucha sindical, política y vecinal, a los que sufristeis despidos, detenciones, torturas, cárceles y multas o fuisteis golpeados por los largos tentáculos de la represión. Gracias a los que trabajasteis en cuerpo y alma por conseguir una sociedad más justa, pacífica y solidaria y a los que en el pasado luchasteis contra la dictadura para que la democracia pudiera ser una realidad en nuestro presente. Gracias a los que fuisteis capaces de renunciar a algunos de vuestros ideales para que la reconciliación fuera posible y a los que en algún momento os habéis sentido desilusionados porque habéis creído, aunque opino que equivocadamente, que vuestra lucha no ha servido para nada. Gracias a los que habéis soportado con dignidad que las instituciones democráticas os hayan tenido tantos años olvidados o no hayan sido capaces de reconocer de manera justa vuestro esfuerzo por traernos las libertades. Gracias, en definitiva, por habernos dado tanto y a cambio habernos pedido tan poco.
Muchas gracias.
Patronat Cultural y Recreatiu de Cornellá de Llobregat
4 de noviembre de 2006
Por Arcángel Bedmar

viernes, 13 de julio de 2007

UN CUENTO ¿REAL?

I

- ¡Qué desgracia más grande!
- ¡Qué pasa mamá! ¿Por qué lloras?, dime algo, respira, te estás poniendo azul.
- ¡Se han ido todos, todos, toditos, todos, no ha quedado ni uno!
- ¿Pero quiénes? - Mi familia real, la nuestra, con lo simpáticos y guapos que eran.
- No exageres mamá…. ya volverán, dónde van a estar mejor que aquí, habrán ido a dar una vuelta con el yate nuevo que les regalamos hace un mes ¿no te acuerdas?
- Que no, que se han ido para siempre, que ha habido un golpe de estado para salvar la monarquía, lo dirige ese que es tan monárquico y que sale en la tele. Y digo yo, qué tendrá que ver la monarquía con nuestra familia real. Con lo unida que está y lo bien que le van las cosas, con tanto niño tan guapo, tan rubio, no como el hurón que ha tenido tu prima, tan mona que es ella y tiene que sacarlo a la calle tapado hasta las orejas porque con 4 meses ya tiene bigote. Es que claro, la sangre azul te da unas garantías y si te cruzas bien, pues eso, traes al mundo querubines.
- Pero mamá, ¡que han dado un golpe de estado y tú te estás preocupando por esos!
- Tú como no compras el Hola te da igual, que será ahora de mi sin ellos.
- ¿Han dicho qué van a hacer los golpistas?
- Dicen que devolverán la democracia en cuanto encuentren una familia real que se ajuste a las normas de moralidad y austeridad que debe tener la institución.
- Pues no nos queda nada. Y los demócratas ¿qué hacen?, me he asomado a la ventana y no veo ni un alma en la calle.
- Pues qué quieres hija mía, están de vacaciones, tú crees que la gente va a perder las reservas para defender una cosa que no sabemos ni lo que es. Acuérdate hija mía que en las últimas elecciones se le olvidó votar hasta al presidente porque entre la Fórmula 1 y el fútbol, pues eso, que se le fue el santo al cielo a la criatura. Dicen que fueron a votar un 10% de nostálgicos, esos que llaman republicanos, pero yo no sé esos de donde han salido, ya sabes como es esto de las modas. - Mamá pero si el bisabuelo era republicano, murió en el Frente del Ebro.
- Ya ves tú, quién le mandaría ir a él a resolver el tema del agua, si eso no tiene arreglo.
- Da igual mamá, no entiendes nada.
- Tú, desde que te juntas con ese chico que lleva la camiseta del barbudo, estás muy rara hija, ya no ves ni la tele, como sigas así te llevaré al médico.

II

- ¡Qué desgracia más grande!
- ¡Qué pasa mamá!
- ¡Los vecinos del quinto!, los del quinto.
- ¿Le ha pasado algo a Liberto?
- No hija no, o sí, sí hija sí. Que van a ser la próxima familia real.
- Pero qué dices, anda mamá, ya te has tomado ración doble de pastillas, ya te dijo el de la farmacia que iban muy escasas, por eso de la depresión nacional, la depresión monárquica.
- Que es verdad. Dicen que el abuelo del rey tuvo un affaire, antes de marcharse del país, con la abuela de Margarita. Que ella se ve que no quería porque han dicho que era libertaria, pero que tuvo que hacerlo para salvar la vida de su compañero, que se ve que era un anarquista que había querido matar al susodicho. Así ha salido tu novio, el okupa, esa familia no es trigo limpio. Pero luego, se ve que el compañero murió en la guerra y que el niño de la abuela de Margarita, o sea, Alfonso, su padre, fue criado en un convento, por eso era tan religioso el pobre. Así que claro, muy buena gente, de misa diaria y nadie nos explicábamos lo de Liberto y es que en realidad se llama Pelayo. Lo bueno es que el Hola vuelve a estar en la calle, con un especial de 500 páginas. Tres horas de cola he hecho en el quiosco y eso que he estado desde las 2 de la mañana guardando sitio. El quiosquero nos ha dicho que ya han restaurado la democracia, que lo han retomado donde lo dejaron y que los políticos han vuelto muy contentos y morenos, que están encantados con la nueva familia real y que ellos se mantendrán fieles a la Constitución. También nos ha dicho que la Iglesia está emocionada con la nueva familia, que es muy católica y que participan activamente en el proyecto ni una familia sin Telebiblia, la nueva cadena de la conferencia episcopal. Y que tu novio no puede entrar en la Zarzuela si no se corta el pelo y se quita esas camisetas subversivas.
- Pero si no me ha dicho nada ….
- Míralo aquí está, si no parece el mismo, mira lleva una corbata y todo. Hija, no llores, que ahora vas a salir en el Hola tú también, ya me estoy viendo con el traje largo el día de tu boda, no puedo ni hablar de la emoción.
- ….sólo me dijo que era demasiado burguesa para él, claro, él ahora necesita una noble.
- No, hija no, que ahora los plebeyos también se casan, se ve que les hacen una transfusión y ya son reales como el que más.
- ¡Calla mamá!, yo no quiero ser una parásita, yo soy republicana como el bisabuelo.
- ¡Qué disgustos hija!, ¡qué disgustos me dais! La verdad es que no parecen ellos, es como si los hubieran llevado al cambio radical ese y sólo en unos días que faltan de casa. Eso seguro que lo han hecho con el ordenador, hasta se le han puesto los ojos verdes a la Margarita. Yo, hija mía, esto no lo veo bien, porque claro, ahora vamos a tener que comprar un yate a estos para que no sean menos que los de los Países Bajos, porque claro, el otro que compramos hace unos meses, nuestra familia real en el exilio, no lo ha querido devolver. Es lo que tiene ser religioso, Santa Rita, Santa Rita….
- Si sólo fuera el yate, aquí dice que Liberto, perdón, Pelayo, no puede ir a la universidad esa de Estados Unidos sin un deportivo que represente al país como se merece. Yo me niego a pagarle a ese renegado nada.
- El otro día estuve hablando con la del 3º y me dijo que su abuelo era republicano y que en aquel entonces no había reyes, ni príncipes, ni futuros príncipes, ni primos terceros de príncipes y que claro se ahorraba un montón. Tampoco había Hola, pero te digo una cosa, que uno ve los documentales de la 2 y Santas Pascuas porque son muy bonitos y muy educativos. Yo lo único que sé es que yo no le pago a la Margarita los vestidos del modisto ese tan famoso, porque a mi no me da la gana, porque aunque ha sido buena vecina, siempre nos miró por encima del hombro y eso está muy feo.

III

- Me voy mamá
- ¿Dónde vas hija con esa bandera de Rumania?
- Mamá, esta es la bandera republicana y me voy a una mani, porque va a resultar que el mayor defecto de esta sociedad, la envidia, va a ser la mejor virtud, la que nos va a devolver la República.
- ¿Cómo?
- Que sí mamá, que a nadie le gusta que su vecino del 5º tenga un porsche, un yate, que vaya a esquiar y que invite a comer a una familia kilométrica a costa de su bolsillo, vamos, que no puedes pasar de Margarita a Orquídea sin pagar por ello. Así que vamos a aprovechar la coyuntura y vamos a reclamar la III República. Algunos políticos ya se han apuntado, por eso del cambio que tanto les gusta, y la gente está muy motivada, mira asómate a la ventana. - Es verdad hija mía, cuánta gente, ni el día de la procesión de la Virgen de la Globalización. Creo que la abuela guardaba una bandera de esas en el baúl, voy a buscarla y me voy contigo a la calle.
- ¡Vamos! ¡Date prisa! que ya oigo corear los vivas a la República.

LA REPÚBLICA Y POSADAS, Joaquín Casado


El 12 de Abril de 1.931 hubo en España unas elecciones Municipales. A setenta y cinco años vista parece mentira que tuvieran tanta importancia, que provocara un cambio de régimen, pero es que la situación de la Monarquía borbónica era insostenible.

Desde 1902 reinaba Alfonso XIII, abuelo del actual Juan Carlos I. España era un país atrasado en todos los órdenes, la democracia estaba corrompida y los dos partidos políticos grandes, amañaban las elecciones de mutuo acuerdo turnándose en el poder, y cerrando el paso a otros partidos de izquierdas y grupos progresistas. Para prolongar esta situación, cuando hizo falta, ambos partidos de acuerdo con los militares, la Monarquía y la Iglesia recurrieron a la Dictadura. Así ocurrió en 1923 con el general Primo de Rivera.

Entre tanto la mayoría del pueblo español, y en particular los ambientes rurales se debatían entre el hambre, el analfabetismo y la marginación. Dice un viejo refrán que a grandes males, grandes remedios, y es cierto porque en este pueblo a pesar de lo anterior anidaban sueños de progreso, ideales de transformación, deseos de cambio y superación, y especialmente un anhelo enorme de saber. El hambre de cultura era al menos tan grande como el hambre física. Y con ellos una creciente burguesía ilustrada y moderada., que ante la descomposición del régimen monárquico y los grupos que lo apoyaban, vieron en la instauración de una República en España el remedio a los males que padecía nuestro país.

Como se sabe, el triunfo por amplia mayoría, sobre todo en las grandes ciudades, de los republicanos en las elecciones municipales, obligó al Rey a abandonar el país, permitiendo la proclamación de la II República Española, sin el menor incidente violento. Este acontecimiento ocurrido dos días después, es decir el 14 de Abril, fue festejado con gran alborozo en todos los rincones del país. La gente se echó a la calle expresando su alegría en desfiles y manifestaciones. El gran poeta Antonio Machado escribió esta bellas palabras para celebrarlo:

“Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores del los almendros, la Primavera traía a nuestra República de la mano. La Naturaleza y la historia parecen fundirse en una clara leyenda anticipada o en un romance infantil...”

Además del pueblo llano, la mayoría de los intelectuales del momento apoyaron a la República, y España contaban en esos momentos con una generación de escritores, artistas, científicos, juristas, etc., como nunca hasta entonces y que eran valorados y admirados en todo el mundo. Todos esperaban el comienzo del cambio de las viejas estructuras sociales de nuestro país que eran mas propias de la Edad Media que del S. XX. Los republicanos querían modernizar España, extender la educación al pueblo, separación entre Iglesia y Estado, crear una clase de pequeños propietarios agrícolas que daría estabilidad social.

Estos buenos propósitos chocaron con los poderes fácticos: la aristocracia y burguesía terratenientes, el ejército que tenía una larga tradición de golpes de estado durante el S. XIX y XX, y el Clero que tradicionalmente había estado del lado de los poderosos.
Por si fuera poca oposición, el ambiente internacional tampoco era favorable, ya que en Europa se producía el ascenso del fascismo con Hitler y Musolini, y el retroceso de las democracias.
A pesar de ello los republicanos afrontaron los grandes problemas del país:

Elaboraron una Constitución que comenzaba así: Artº 1. “España es una república democrática de trabajadores de todas clases, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia”.
En mi opinión, tras estas palabras está la idea de la exaltación del trabajo como elemento fundamental de la dignidad humana.

Aprobaron una Ley de Reforma Agraria que expropiaba las tierras a la aristocracia
Reconocieron la peculiaridad de algunas zonas con Estatutos de Autonomía para Cataluña, El País Vasco, Galicia, Andalucía...
La Ley de Órdenes y Congregaciones religiosas, aminoraba el poder e influencia del clero.
Hizo un enorme esfuerzo en cuanto a la enseñanza construyendo casi 14.000 escuelas nuevas en los tres primeros años. En algunas aldeas tuvieron escuela por primera vez en su historia. En Posadas de 4 aulas se pasó a 12.
Se concedió el voto a la mujer, y hubo una mujer ministra por primera vez en la historia de nuestro país.
En el ejército se permitió el retiro con el sueldo íntegro a jefes y oficiales que no quisieran prestar fidelidad a la República.

La República se propuso y consiguió en tan corto espacio de tiempo otros objetivos menos tangibles pero importantísimos también. Quizás el principal de ellos fue el convertir a los españoles, de súbditos de una monarquía decimonónica, decadente y corrupta, en ciudadanos de un país democrático con plenos derechos para todos. Una feminista de la época, Elizabteh Stanton decía que la República consistía en dar a los hombres sus derechos, nada mas...Y en dar a las mujeres sus derechos, nada menos.
Dotó a los sectores mas débiles y desprotegidos de entonces, las mujeres y los niños, de un estatuto jurídico privilegiado en su época. Recordemos que en la práctica, las mujeres eran casi esclavas de sus padres o maridos. La II República aprobó la igualdad de derechos de ambos sexos, el acceso de la mujer a la vida pública, la abolición de la prostitución regulada, el derecho al aborto, el matrimonio civil y el divorcio de mutuo acuerdo, la supresión del delito de adulterio aplicado solo a las mujeres, la educación mixta, la protección a la maternidad, la equiparación salarial, la investigación de paternidad, el reconocimiento de los hijos naturales y la patria potestad compartida.

Casi todas estas cosas se han ido logrando lentamente a lo largo de estos años desde la Transición hasta hoy, mientras la República los impulsó en solo cinco años. Entonces que fueron los cuarenta años de Dictadura franquista, que significado tienen? Para mí, fue un intento vano de detener el curso de la Historia, de parar el desarrollo natural de nuestro pueblo durante cuarenta años.

La “Niña bonita” de la República fue la Cultura y la Educación. Creo que los republicanos pensaban que un pueblo culto, un pueblo que sabe no se deja dominar, y España llevaba siglos sumida en la ignorancia. El 14 de Abril de 1.931 la República encontró una España analfabeta, desnutrida y llena de piojos pero ansiosa de aprender. Y los mas ilustres escritores, poetas y pedagogos se pusieron manos a la obra.
Diseñaron una escuela pública, obligatoria, laica y racionalista, mixta, inspirada en el ideal de la solidaridad humana. Dice el catedrático de Historia de la Educación de la Universidad de Alcalá de Henares, Antonio Molero: “Efectivamente fue la piedra angular de todas las reformas; había que implantar un Estado democrático y se necesitaba un pueblo alfabetizado. Era el Estado Educador”
Se proyectó la creación paulatina de 27.000 escuelas, pero mientras tanto los Ayuntamientos abrieron escuelas en cualquier local donde se pudiera. Hubo un caso en que se habilitó como escuela la sala de autopsias del cementerio. Me parece grandioso el esfuerzo de aquellos hombres por saciar el hambre de saber de nuestro pueblo.
Pero hacía falta también un cuerpo de Maestros que pusieran en práctica las reformas educativas, y para ello se elaboró el mejor Plan Profesional para la formación de Maestros que ha existido en nuestra historia, y esta no es solo mi opinión sino la de prestigiosos Catedráticos de Historia de la Educación. Se dignificó la figura del Maestro social y económicamente, que eran los intelectuales de los pueblos. Quiero recordar aquí la preciosa película “LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS”, y recomendar a quien no la haya visto que la vea.
Por si alguien duda de la importancia de los maestros en aquel esfuerzo ingente de modernizar España que fue la República, baste recordar como este Cuerpo de Enseñantes fue luego represaliado por la Dictadura de Franco: un estudio del Profesor Valero de la Universidad de Barcelona señala que mas de 60.000 maestros fueron expedientados recibiendo diversos castigos que iban desde el destierro, pérdida de su plaza, hasta el fusilamiento durante la Guerra Civil y la Posguerra.. En Posadas, que yo sepa, hay que recordar al joven maestro Antonino Sanz Toscano, nacido en Posadas, con destino en Carmona en 1936, y que fue fusilado en los primeros meses de la Guerra por la derecha de Posadas, sin juicio ni acusación, simplemente por el hecho de ser maestro al servicio de la República. Y de al menos el nombre de dos maestras que sufrieron esta represión aunque conservaron la vida y pudieron después ejercer su profesión: Dª Angeles, no recuerdo su apellido, trabajó en el pantano del Bembézar, y luego en Posadas, y Dª Socorro Cano. En particular la historia de ésta última algún día deberá ser escrita y difundida para conocimiento de todos los malenos, y en especial de quienes fueron sus alumnas, ya que trabajó en Posadas mas de 30 años.

En un plano mas alto la cultura española brilló con un esplendor que deslumbró al mundo de aquellos años. Una numerosa generación de escritores, filósofos, artistas, músicos, científicos, juristas, siendo en realidad una élite intelectual se entregaron a la hermosa labor de elevar el nivel de nuestro pueblo. Se hicieron cosas que admiraron a los países mas avanzados de entonces. Sería muy largo de enumerarlas todas, pero al menos recordemos La Misiones Pedagógicas que entre otras cosas distribuyó 5.000 bibliotecas, el teatro La Barraca, la Universidades Populares, La Junta de Ampliación de Estudios, casi todo ello fruto de algún modo de la Institución Libre de Enseñanza. El debate intelectual rayaba a gran altura, como por ejemplo, el mantenido por dos grandes mujeres, Clara Campoamor y Victoria Kent, sobre el voto de la mujer.

No es casualidad que los historiadores califiquen aquel régimen como República de las letras o República de Intelectuales, incluso hay alguien que la llama República de Maestros.
Tampoco es una casualidad que en este mes de Abril de 2.006 estemos celebrando el 75 aniversario de aquella proclamación: Se ha celebrado en muchos sitios de España, en diversas instituciones y en cualquier país extranjero donde los republicanos españoles exiliados llevaron nuestra cultura : México, Venezuela, Chile, Puerto Rico, Francia, etc. Y eso que quedan pocos hombres ya vivos de aquella generación.

En cuanto a Posadas, aquellas elecciones Municipales repartieron los quince concejales así: Partidos monárquicos, 7; P. Republicanos, 4; Socialistas, 4.
En el primer pleno de la nueva corporación se eligió al Alcalde, el primer Alcalde republicano, que recayó en RAFAEL MATENCIO MUÑOZ, por catorce votos a favor y una abstención. Está claro que la ligera mayoría de izquierda sobre la derecha monárquica llevó a todos al consenso votando a RAFEL MATENCIO, del Partido Republicano, y que había pertenecido a la logia masónica Abril existente en Posadas en la década anterior. Existen pruebas documentales de cómo este Alcalde durante su mandato, medió y negoció entre patronos agrícolas y jornaleros las condiciones de trabajo llegando a acuerdos aceptados por ambas partes. Pero también hay que decir que Rafael Matencio, como alcalde de Posadas y probablemente por haber sido masón, fue excomulgado por el cavernícola y temible Cardenal Segura, de Sevilla
Y un dato muy curioso: en esa primera sesión del Pleno acordaron celebrar las siguientes sesiones todos los jueves a las diez de la noche.

Está por realizar una investigación a fondo sobre Posadas durante estos cinco años del régimen republicano, abarcando distintos ámbitos, social, político, económico, cultural etc. los archivos están ahí esperando quién saque a la luz todos esos datos , los pongan en relación unos con otros, y se saquen algunas conclusiones. Durante demasiado tiempo en España la Historia se ha contado siempre desde el lado de los vencedores de la Guerra Civil, manipulándola, ocultando la mitad de la verdad, y creando mitos que nunca existieron. Hora es ya que se sepa la verdad completa y se dé a cada hecho histórico su verdadera dimensión. Corren por ahí en distintos medios de comunicación y hasta en libros la tesis interesada de que la Guerra empezó en 1934 en Asturias con la Huelga General, y no en 1936 con la sublevación militar. Igualmente pretenden equiparar a ambos bandos porque en los dos se cometieron errores y atrocidades. Todo ello aprovechándose de la ignorancia general, de la ausencia de deseos de saber. Creo que es necesario estar un poco en guardia a este respecto para no caer de nuevo en la desinformación y la manipulación.

La vida en Posadas durante los cinco años que duró la República no fue una balsa de aceite, sino todo lo contrario. Pero es que fue así en todos sitios, y especialmente en Andalucía. No obstante hay que resaltar que consultado los libros de Francisco Moreno sobre este período en toda la provincia de Córdoba se constata un menor nivel de conflictividad en Posadas, respecto a los pueblos de la comarca, en especial Palma, Hornachuelos y Almodóvar. Hay años en que no se registra una sola huelga de campesinos, mientras en Palma del Río hay cinco, por ejemplo. Quizá esto se deba a la mediación del Alcalde Rafael Matencio, al que antes hemos aludido que gozó siempre de gran prestigio, según el Profesor Francisco Moreno. Pero no lo puedo afirmar taxativamente por falta de esa investigación antes mencionada.

La vida de la gente corriente transcurría casi con normalidad: se celebraban casi los mismas fiestas que ahora, los Carnavales eran muy participativos y solían acudir a ellos comparsas y gente desde Córdoba, había cine y teatro (El María Guerrero), y en las fiestas de la Patrona había corridas de toros. En la exposición de fotos antiguas del mes de Septiembre pasado, y en el librito que se publicó se pueden ver distintos aspectos de la vida cotidiana de los malenos de entonces. Las obras del puente, la construcción del Matadero, La Barca para pasar el río, la forma de vestir, etc., etc. A mi entender, en los años transcurridos, ha cambiado la utilización de los espacios públicos, los lugares de convivencia de todo el pueblo. La plaza de Castelar, hoy de la Constitución, era el sitio público por excelencia. Allí estaban varios Casinos, se concetraba la gente en Carnaval, se situaba en ella la plaza de toros para las corridas. Durante los años de posguerra, en las mañanas de los soleados domingos de Otoño esta plaza que estaba terriza, se llenaba de niños que jugábamos al trompo, a los aros, a las bolas, al pillar. Para mí es una pena el poco uso que le estamos dando ahora a esta plaza, a pesar de estar bien pavimentada, como lugar de convivencia de los malenos.

En cuanto a hechos notables, algunos datos recogidos a este respecto:
- el 13-08-31, por Orden gubernativa se cerró el Centro Obrero. Quizá sea el momento de decir que la vida pública se organizaba en torno a los Casinos que funcionaban a la vez como lugar de ocio, y de organización política o sindical, como sede de cada partido. En la Plaza de Castelar, hoy de la Constitución, estaban El Progreso, de los partidos de la derecha, El Ateneo Popular que estuvo en distintos sitios, y el Centro Obrero. El Real Centro Filarmónico dedicado a la música, creo que ajeno a significación política, y en la calle Fdez. Santiago el Casino El Liberal.
- En Julio del 31, huelga general local, y en Agosto huelga en el campo con choque con la Guardia Civil y heridos, que es lo que provocó el cierre del Centro Obrero
- La Reforma Agraria, que determinó que en Posadas se expropiarían 6.205 ha, pero que no llegaron a buen fín por el comienzo de la guerra.
- En 1.932 hubo en toda la provincia un total de 48 huelgas, de ellas 5 en Palma, y en cambio ninguna en Posadas.
- Una vez caído el gobierno de Azaña por los sucesos de Casa Viejas, ganadas las elecciones por la derecha, se frena la Reforma Agraria y los patronos se toman la revancha haciendo que aumente el paro. Se hizo célebre aquello de “..¿no queríais República?, pues comed República”. En 1.933 en Posadas, de 1.559 trabajadores agrícolas, 250 estaban parados, o sea el 16%.
- Junio de 1.934, huelga minoritaria en Posadas
- Octubre de ese año, Huelga General en toda España, que triunfa en Asturias. Dirigida por el socialista Largo Caballero, fue la respuesta a los ataques de la derecha a las conquistas sociales y económicas del primer bienio. Una vez controlada la huelga, la represión provocó de 30.000 a 40.000 presos. En nuestra provincia destacan los sucesos de Peñarroya, Villaviciosa y Almodóvar. En este pueblo vecino, los obreros en su mayoría anarquistas se apoderaron de la dinamita que se empleaba en la construcción del pantano de La Breña, y pretendieron volar el puente de hierro del ferrocarril, por donde pasaban los convoyes del ejército de África camino de Asturias. En la represión de estos sucesos se dictaron cuatro penas de muerte que no se ejecutaron y otras condenas.
- Y en nuestro pueblo también ocurrió algo digno de mencionarse. Ya he dicho que la represión contra los obreros de la Huelga General fue durísima. Se encarcelaron los dirigentes obreros de todos los pueblos, y también los de aquí. Luego llegó la orden de trasladarlos a la cárcel de Córdoba, y el pueblo se concentró a la puerta de la prisión local para impedirlo. Estaba situada en la calle Fdez. Santiago, frente a la que hoy es la Tienda Chica. El Teniente de la Guardia Civil era persona querida por el pueblo, con frecuencia también mediaba en los conflictos laborales, y solía entrar al Centro Obrero, codearse con todos y tomar un medio de vino con quien se encartara. Hasta en el Carnaval, las comparsas cantaban coplillas alabando a este buen señor. Pues ante la concentración popular decidió apaciguar los ánimos, calmar a la población para que se permitiera el traslado sin incidentes violentos. Para ello subió a un balcón de El Liberal, que estaba en la misma calle haciendo esquina con la de la heladería, y comenzó a hablarle a la multitud con esa intención. De pronto sonó un disparo que fue a dar en el rostro del Teniente echándole un ojo fuera. La guardia Civil cargó contra la gente que estaba en la calle, se produjo la estampida general, y el consiguiente tumulto. La opinión popular fue que dada la situación económica ningún obrero podía permitirse el lujo de comprar una pistola, y los interesados en quitar de en medio a ese Teniente no eran precisamente los obreros. Este relato está sacado de un escrito de Diego Cardoso Segura, un maleno que ha muerto en Ripollés (Cataluña), titulado “Habla mi memoria”, y que algún día debe ser publicado. En él relata de manera fotográfica el pueblo, sus gentes, su casas y calles y narra infinidad de anécdotas y sucesos de modo que nos parece estar viendo una película. Una obra maestra hecha del modo mas sencillo por un hombre del pueblo sin apenas instrucción.
- Tras la represión de la Huelga General, con un gobierno de derechas en Madrid, el enfrentamiento social fue a mas, y los patronos provocaban deliberadamente el paro, llegando en la provincia de Cordoba a 50.000 parados, de ellos 40.000 en el campo
- En el verano del 35 se levanta un escándalo que salpica al Jefe de Gobierno, Alejandro Lerroux. Un hijo suyo estaba compinchado con unos extranjeros, Strauss y Perlo, para ganar fraudulentamente en el Casino de San Sebastián. Lerroux se ve obligado a dimitir, y se convocan nuevas elecciones para Febrero de 1.936. En esta ocasión la derecha se presenta dividida, mientras que la izquierda tras arduas negociaciones forma un bloque unido, El Frente Popular. Que gana las elecciones. En Posadas también fue así con 1749 votos, frente a1144 de la derecha. Pero los militares junto con ciertos partidos de derechas, los grandes capitalistas, ya estaban preparando la sublevación que condujo a la Guerra Civil cinco meses después.


Volviendo a nuestro pueblo, vemos que la composición del Ayuntamiento variaba ligeramente conforme cambiaba el signo del gobierno en Madrid. Ello se debía a la aplicación del Artº 29 de la Ley Electoral de entonces, que daba ciertas atribuciones a los Gobernadores Civiles. No dispongo de mas datos ni he podido encontrar la Ley Electoral de la República para explicar adecuadamente los pequeños cambios de concejales que se producían.
En resumen fueron 27 hombres ( ¿quiere decir algo la ausencia total de mujeres en el Ayuntamiento de entonces? ), los que ocuparon los sillones del Concejo a lo largo de esos cinco años. Leeré sus nombres con todo respeto hacia ellos y sus familiares, con orgullo porque estuvieron donde tenían que estar en momentos difíciles, con gratitud por el esfuerzo que realizaron para dirigir la convivencia de los malenos cada uno desde sus distintas opciones políticas, y con un profundo deseo de dignificar su memoria ante todos porque que ya no están entre nosotros.



PERSONAS QUE FUERON CONCEJALES EN LA REPUBLICA 1.931-1936


RAFAEL MATENCIO MUÑOZ
JOSE ALONSO HIDALGO
JOSE MARTINEZ SANTIAGO
JOSE OJEDA GARCIA
JUAN MANUEL ARRABAL MOHEDANO
ISIDORO REVUELTO LARA
EVARISTO MORENO CORTES
FRANCISCO RODRÍGUEZ BENAVIDES
JUAN VALENZUELA PIZARRO
LUIS SOLDEVILLA GUZMÁN
RAFAEL HIDALGO SERRANO
CARLOS RAMOS LINDE
JOSE BOCERO TOLEDANO
TEODORO SOLIS NIETO
JOSE GOMEZ MORENO
ANTONIO UCEDA AGUDO
MANUEL ORTEGA UCEDA
MANUEL MORENO ANGULO
JOSE UCEDA PALACIOS
EDUARDO PADILLA LOPEZ
FRANCISCO SOLANO PINO AGUILAR
JOSE ROSSI REYES
MANUEL MEDRANO PAEZ
FRANCISCO MORA LUNA
JUAN ORTEGA UCEDA
LUIS SOLDEVILLA BLANCO
LUIS SERRANO SOLIS


Los intereses económicos enfrentados, la intolerancia, el enfrentamiento social y la traición de algunos militares produjeron la Guerra Civil. En ella perdieron la vida algunos de estos 27 hombres, y los que pudieron conservarla, sufrieron sus consecuencias de uno u otro modo durante largos años, y con ellos sus familiares también, porque la guerra no es solución para nada. Ya he expresado que a setenta años de distancia, la Guerra solo fue un intento vano de detener el curso de la historia por unos años, a base de mucho derramamiento de sangre y mucho sufrimiento. Es hora de conocer la verdad completa y de lograr la reconciliación entre todos. Ante quienes proponen el olvido y dicen que para qué sacar cosas pasadas, yo propugno el conocimiento completo de los hechos y que todos asumamos nuestra parte de responsabilidad con humildad . El conocimiento de la historia debe servir para evitar que se repita en un futuro. Este acto, por una parte, tiene la finalidad de reconocer públicamente el valor humano y el esfuerzo de esos 27 concejales de Posadas en aquellos años convulsos, y por otra el de promover el perdón mutuo y la reconciliación entre todos. Hace algunos meses propuse al Ayuntamiento que se coloque en algún lugar un monumento, monolito o placa donde se recuerde a todos los que perdieron la vida en aquel enfrentamiento fratricida, sean vencedores o vencidos, para promover esa reconciliación.

La violencia no soluciona ningún problema y solo genera mas violencia. Un sistema de convivencia donde quepamos todos necesita unas regla de juego políticas que permita realizar las transformaciones que decida la mayoría, sin que nadie recurra a la fuerza para impedirlo. Por imperfecta que sea nuestra democracia, y para mí tiene graves fallos, es el sistema que garantiza esa convivencia en paz; lo que llamamos el estado de derecho. Todos tenemos el deber de conservarlo y mejorarlo, para nosotros y nuestros hijos. Que el recuerdo de estos 27 concejales que hoy estamos celebrando nos impulse a ello. Ya ha quedado dicho que la II República fue el primer intento serio de dar al pueblo español un régimen verdaderamente democrático. Si antes he pronunciado un refrán, quiero terminar con una expresión popular que contiene un deseo profundo:

¡ Que a la tercera, sea la vencida!

Posadas, Abril de 2.006
Por Joaquín Casado